Pablo Marull

Ideas honestas y sensatas

 

Activos e ingresos en moneda extranjera y gastos en moneda local: ¿cómo los afectan la inflación y el tipo de cambio?

 

 

Uno de los desafíos más importantes para quienes viven en Argentina con activos e ingresos denominados en dólares es comprender cómo interactúan la inflación local y las variaciones del tipo de cambio. Aunque el patrimonio y los ingresos estén dolarizados, el consumo diario se realiza en pesos. Por lo tanto, la evolución relativa entre inflación y tipo de cambio determinará si la situación financiera mejora o empeora con el tiempo.

 

 

Situación inicial: Enero de 2024

 

Supongamos un inversor con las siguientes características:

 

  • Patrimonio: USD 1.000.000

  • Rendimiento anual: 7% en USD.

  • Ingresos anuales: USD 70.000

  • Gastos anuales: USD 50.000

  • Tipo de cambio: $1.000 por dólar

 

Expresado en pesos, su situación es la siguiente:

 

  • Activos: $1.000 millones

  • Ingresos anuales: $70 millones

  • Gastos anuales: $50 millones

 

En estas condiciones, el inversor genera un superávit anual de USD 20.000, ya que sus ingresos superan cómodamente sus gastos.

 

 

Lo que ocurrió durante 2024

 

Supongamos que durante 2024:

 

  • La inflación fue del 100%.

  • El dólar pasó de $1.000 a $1.300, una apreciación del 30%.

  • Los activos continuaron generando un rendimiento del 7% anual en dólares.

 

 

Como consecuencia de la inflación, los gastos anuales aumentan de $50 millones a $100 millones.

 

Sin embargo, los ingresos provenientes de los activos siguen siendo USD 70.000. Convertidos al nuevo tipo de cambio de $1.300 por dólar, esos ingresos equivalen a $91 millones.

 

Por lo tanto:

 

  • Ingresos: $91 millones

  • Gastos: $100 millones

  • Déficit: $9 millones

 

Aunque los ingresos en pesos aumentaron gracias a la suba del dólar, no lograron acompañar el incremento de los precios internos. La inflación avanzó mucho más rápido que el tipo de cambio.

 

 

¿Cómo se financia ese déficit?

 

La única alternativa es utilizar parte del patrimonio acumulado.

 

Los $9 millones de déficit equivalen aproximadamente a USD 7.000 al tipo de cambio de $1.300 por dólar. En consecuencia, el patrimonio deja de ser USD 1.000.000 y pasa a ser aproximadamente USD 993.000.

 

Lo importante es entender que el inversor comenzó el año con un superávit de USD 20.000 y terminó con un déficit de USD 7.000. El deterioro de su situación financiera no provino de una mala inversión, sino del hecho que la inflacion fue muy superior a la apreciacion del dolar.

 

 

Lo que ocurrió durante 2025

 

 

Ahora supongamos que durante 2025:

 

  • La inflación fue del 31%.

  • El dólar subió a 1540, 18% más.

  • Los ingresos continúan siendo USD 70.000 anuales.

 

Los gastos, que ya eran de $100 millones, aumentan un 31% y alcanzan aproximadamente $131 millones.

 

Los ingresos, en cambio, siguen representando:

USD 70.000 × $1.540 = $ 107 millones.

 

Por lo tanto:

 

  • Ingresos: $107 millones

  • Gastos: $131 millones

  • Déficit: $24 millones

 

Al tipo de cambio de $1.540, ese déficit equivale a aproximadamente USD 15.584.

 

 

El efecto acumulativo

 

Después de dos años, el problema comienza a hacerse evidente.

 

El patrimonio inicial de USD 1.000.000 se reduce gradualmente para financiar déficits operativos cada vez mayores. A medida que disminuye el capital invertido, también disminuye la capacidad de generar ingresos futuros.

 

Este proceso puede transformarse en un círculo vicioso:

 

  1. La inflación aumenta los gastos.

  2. Los ingresos en dólares no crecen al mismo ritmo.

  3. Se consume parte del patrimonio para cubrir la diferencia.

  4. El patrimonio genera menos ingresos.

  5. El déficit aumenta aún más.

 

Conclusión

 

Para una persona que vive en Argentina con activos e ingresos dolarizados, no basta con analizar únicamente el rendimiento de sus inversiones. También es fundamental observar la relación entre inflación y tipo de cambio.

 

Cuando la inflación crece más rápido que el dólar, el costo de vida medido en dólares aumenta y el patrimonio comienza a erosionarse. Si esta dinámica se prolonga durante varios años, el inversor deberá tomar alguna de las siguientes decisiones:

 

  • Aumentar el rendimiento esperado de su cartera, asumiendo un mayor nivel de riesgo.

  • Generar nuevas fuentes de ingresos.

  • Reducir sus gastos.

  • O combinar las tres alternativas.

 

En definitiva, la sostenibilidad financiera de largo plazo depende tanto de la rentabilidad de los activos como de la evolución del costo de vida medido en la moneda en la que realmente se consumen los bienes y servicios.

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